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Kenia

Hay pocas cosas tan arriesgadas como ver cumplirse un sueño. Es arriesgado porque nadie nos garantiza que el sueño esté a la altura de nuestras expectativas, y también porque corremos el peligro de quedarnos con el corazón vacío, si no encontramos un nuevo horizonte al que dirigirnos después. Si, además, el sueño al que hemos de enfrentarnos está encarnado por todo un imaginario cinematográfico, que va desde “Memorias de África” a “El Rey León”, podríamos pensar que el batacazo está probablemente asegurado. Nada de eso sucedió en mi viaje a Kenia. ¿Por qué? Porque viajar a Kenia me ha proporcionado un sueño más grande que el que iba a cumplir: la fantasía de formar parte de un mundo diferente al que vivimos todos los días, la ilusión de que – de alguna forma -, era una pieza del grandioso puzzle en el que se fundían la tierra, el cielo y los diversos animales que veíamos a nuestro paso. Ahora sé que, para viajar a ese país, el único requisito imprescindible es amar y admirar la Naturaleza y todos los seres que la pueblan. Ésa es la forma de pasar por encima de Hollywood y no sentirnos ridículos si hemos llegado al país haciendo todo un despliegue de “moda safari”, al más puro estilo de “Mogambo”.descarga (4) descarga (5)

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Australia

Presupuesto¿Cuánto cuesta viajar a Australia?

Bueno, Australia no es demasiado caro, al menos para un madrileño. Los precios son similares. Ahora bien, entre el vuelo, los hoteles, los vuelos internos, transportes… prepara alrededor de 2500 euros por persona (precios de 2007, pero calculo que en 2012 debe andar por ahí).

Me refiero a un precio bastante ajustado, comprando el billete con tiempo (con 4-5 meses pagamos unos 1250 euros Madrid-Sydney, escala en Londres y repostaje en Bangkok). También es cierto que nos cruzamos el país de Sur a Norte y de Norte a sur… pero fuimos a hoteles de baja categoría ( unos 20 euros por persona/noche) u hostales…

Es mucho más caro que Tailandia, pero por lo que he investigado, más barato que Nueva Zelanda, y, desde luego, proporcionalmente mucho más barato que Noruega.

El clima

¿Cuándo es mejor la mejor época para viajar a Australia?

Australia, como todo el hemisferio sur, tiene las estaciones opuestas a las del hemisferio Norte. En realidad Australia tiene un clima mediterráneo en su parte Sur y tropical en su parte Norte. En la zona tropical, por encima del trópicao de Capricornio, se puede decir que sólo hay dos estaciones: la húmeda y la seca. La primera iría de octubre a marzo y la seca de abril a septiembre, aproximadamente.Nosotros viajamos en junio-julio. En el sur (Sydney y el outback, el desierto) hizo bastante frío por las noches (casi cero grados), aunque en el outback durante el día se estaba a unos agradables 22 grados. En Sydney hizo mucho más frío incluso durante el día, lo que implica jersey + chaqueta.


En cualquier caso creemos que el mejor momento para viajar es al final de las estaciones, de la húmeda porque encontrarás las cataratas al máximo de su capacidad (aunque a muchas no podrás llegar) y de la seca porque además de que empiezan a subir las temperaturas, en Parques Nacionales como Kakadú las charcas se reducen bastante y la densidad de animales que se acercan a beber te facilitará observarlos.

El visado

¿Hace falta visado para viajar a Australia?

Para viajar a Australia hace falta un, salvo que seas británico. Existen bastantes países (entre ellos España) que lo pueden tramitar electrónicamente. Si vas con agencia de viajes deberían hacértelo ellos. Cuesta 8 euros aproximadamente. Lo puedes sacar por internet pero no os lo recomiendo: su página tiene (o tenía) graves problemas de seguridad, y,dado que hay que dar tu tarjeta de crédito, mejor abstenerse. Si te acercas a la  en Madrid, te lo tramitarán gratis (creo que sólo hasta las 12 am, mejor llamar antes), cuidado, puede haber algo de cola (30 min.).

Fechas

¿Cuándo es mejor viajar a Australia?

Bueno, probablemente lo más importante sea el clima, pero también hay que considerar otra cosa: las medusas (jelly fishes). En la costa oriental de Australia hay medusas venenosas 6 meses al año, que pueden incluso causar la muerte. En manly beach (Darwin) hay carteles que recomiendan bañarse con licra y tener siempre a mano vinagre. Yo me metí hasta la rodilla con más miedo que otra cosa, había algún australiano bañándose y el socorrista que te ofrece agua y crema solar periódicamente (el cancer de piel es el triple en Australia que en el resto del mundo occiental).

El caso es que las medusas predominan en los meses de primavera-verano (octubre a abril) hasta el punto en que la mayoría de las playas tienen prohibido el baño. Los australianos suelen tirar de ríos para sofocar el aplastante calor de su verano (más de 40 grados) aunque algunas playas tienen poco efectivas redes antimedusas (los tiburones blancos solo son un problema en el sur, Adelaida, Perth…)

Aduanas: medicamentos, fruta…

¿Qué se puede llevar a Australia?

Las aduanas son bastante más duras que en Europa, no se puede llevar nada de fruta y supuestamente pueden pedirte un certificado médico traducido para los medicamentos que lleves. Nosotros, por si acaso lo hicimos, el certificado te lo hace el médico de cabecera con el papel oficial que compras en la farmacia, y la traducción los la hizo Belén ( ).

Sí que es cierto que nos preguntaron y requisaron una manzana que se nos olvidó sacar de la mochila.

Qué ver y cuanto tiempo

¿Qué ver en Australia? ¿Qué es imprescindible en Australia?

Bueno, un poco en la línea del anterior post, el itinerario nunca nunca debería saltarse: el Uluru, el Outback, Litchfield (y/o Kakadú), Cape Tribulation y, sobre todo, la gran barrera de coral.

Lo cierto es que muy pocos viajes organizados abarcan todo esto, nosotros pedimos presupuesto a una agencia de viajes para un “viaje a medida” y salía por unos 4000 euros por persona (en hoteles de baja categoría). Ya comentaré por cuanto nos salió por nuestra cuenta, pero calculo que unos 3000 euros (eso sí, en hostales, más de uno prescindible).

Uluru: mínimo dos días para ver un amanecer y un anochecer. Lo ideal es quedarse uno par de días más y hacer excursiones guiadas por aborígenes y conocer la historia de la roca.

Outback: de lo más auténtico, nosotros lo recorrimos en autobús (3-4 días). Hay quien se bajó en Tenant Creek (mitad de camino) y se quedó unos días más. Recomendable.

Lichfield: incluida en la excursión de Kakadú, casi mejor que éste.

Kakadú: hay recorridos de 2 a 4 días (el de 4 incluye Lichfield), con 2 creo que es poco. Nota: el museo aborigen, prescindible.

Cape Tribulation: nosotros estuvimos 4 noches para relajarnos, pero con 2 es suficiente para conocerlo.

Barrera de Coral: estuvimos dos días buceando, primero en Fitzroy Island (bien) y luego en la outer barrier (barrera exterior), impresionante, para mí lo mejor del viaje.

En Darwin recomiendo que estés lo mínimo posible, es una especie de Benidorm australiano lleno de ingleses borrachos buscando juerga, aunque tiene alguna cosa que se salva, como el mercadillo en mindi beach.

Cairns es más bonita, con pelícanos y loros en la zona de la playa, peces del fango, una piscina gigante pública junto a la playa (ya que ésta no es apta para el baño)…

Sydney es muy bonita, da para dos o tres días. También nos recomendaron Melbourne, pero no tuvimos tiempo…

Guías de viaje Australia

Nos llevamos la de National Geographic, puesto que la Lonely Planet no existía en español en 2007. Lo cierto es que es una buena revista, con muy buenas fotos, pero con muy pocas direcciones de interés y pocos detalles (numeros de teléfono, etc.) Mucho mejor la Lonely o incluso la Rough Guide, porque intuimos que muchos alojamientos y puntos turísticos sufrían en efecto Lonely, al aparecer en la famosísima guía empiezan a estar saturados.

Precios en Australia

Vuelo sydney- ayers rock: 176 euros

Alojamiento 1 noche – 22 euros

Excursión anochecer en el Urulu: 20 euros.

+ paseo “Liru” + desayuno, etc: 75 euros.

Una cerveza: entre 2 y 3 dólares AU$.

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Oporto, Portugal

Estuve de vacaciones en Oporto, segunda ciudad importante de Portugal. Oporto es como volver cien años atrás y sumergirte en una ciudad de la pos-guerra. Llegue a Oporto y conocí mi hotel que se encontraba en la ciudad vecina de Oporto llamada Vila Nova de Gaia. Recomiendo el hotel, es un hotel barato y excepcional.

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 Ahora os hablaré de Vila Nova de Gaia y Oporto. Es tan sencillo como decir que Oporto es dividida en dos por el Duero. Una parte es Oporto y la otra es Vila Nova de Gaia.Después de conocer las instalaciones del hotel fui a cenar a un restaurante en la ribiera de Vila Nova de Gaia, llamado “Caves da Cerveza”.  Después de cenar mi tío Luis que ya conocía Oporto nos dio una pequeña vuelta por la riviera del Duero.

A la mañana siguiente, fuimos a visitar Oporto el primer lugar que visitamos fue la plaza de la libertad donde que se encuentra en pleno centro oporteño en la avenida de los aliados. Luego, nos montamos en un autobús de dos plantas con el que recorrimos Oporto y Vila Nova de Gaia. Después cruzamos el puente de Luis I andando hasta llegar a la Ribiera para comer. Después de comer dimos un paseo por la Rua de Santa Caterina.

El día siguiente solo dimos una vuelta por el centro de Oporto y visitamos la librería Lello e irmao que es la librería más bonita del mundo dónde se rodaron escenas de Harry Potter. Luego por la tarde fuimos a bañarnos en la piscina del hotel.

Al día siguiente visitamos el impresionante e inigualable Mercado de Bolhao que es un mercado construido hace unos 100 años y que tiene en su interior negocios familiares milenarios. Después de comer dimos una vuelta en coche por la ciudad en la que me dio tiempo a hacer algunas fotos.

Y un día después montamos en el coche para visitar una ciudad que se encuentra entre Oporto y Braga que es patrimonio de la humanidad y tiene la capitalidad europea de la cultura 2012, llamada Guimaraes. Es una ciudad preciosa en la que su lema es “Aquí nació Portugal”, y tiene razón ya que en su maravilloso castillo nació el primer rey de Portugal, D. Alfonso Enriques.

Al día siguiente, volvimos a montarnos en el coche para ir a Aveiro “La Venecia de Portugal”, ya que es una ciudad repleta de canales y con unas playas perfectas en las que están unas casitas a rayas de colores que eran tipicas casas de pescadores.

Nuestro penúltimo día en Oporto, lo dedicamos a subirnos en un tren turístico y visitar unas bodegas en Gaia (Vila Nova de Gaia). Con el tren cruzamos un puente gigantesco en el que había unas magnificas vistas de Oporto  y Gaia.

Y el último día, lo dedicamos a visitar las playas de Matoshinos y comprar recuerdos.Luego por la tarde fuimos a merendar al café Majestic, uno de los cafés más bonitos y famosos del mundo. En esté café de estilo parisino han estado millones de escritores, pintores y artistas. También ha habido personas tan importantes como reyes, príncipes, ministros y presidentes.

Nuestro día de viaje en coche hacia Albalate, pasamos y paramos, en Salamanca. Salamanca es una ciudad impresionante, tanto monumental o históricamente. Comimos allí, y os voy a contar lo que comí. Después de estar tanto tiempo en Portugal, comiendo solo a base de pescados y sopas, me pedí un bocadillo de tortilla con pimientos. Exquisito.

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Nueva York

La verdad que no sé cómo empezar ésto, porque son tantas las sesaciones que experimente en esa increíble ciudad que no se cómo expresarlas.images

Empezaré diciendo que fue en Agosto del 2004 cuando fuimos por primera vez mi marido y yo y nos gustó tanto y nos supo a tan poco que al año siguiente regresamos con una pareja de amigos.
Nuestra primera impresión fue genial porque en la agencia nos habían asignado un hotel y a última hora nos lo cambiaron y nuestra sorpresa fue cuando el guía nos recogió en Newark y nos llevó hacia el hotel que estaba ni más ni menos que en pleno Time Square, el hotel era el Milleniumn Brodway y para colmo nos dieron la planta 46. Este primer año sólo estuvimos allí descarga
tres días el resto lo pasamos en Punta Cana y la verdad tres días en Nueva York no saben a nada, por eso el año pasado nos fuimos una semana entera y por nuestra cuenta. Fue genial. Nos recorrimos Manhattan de punta a punta, cogimos el metro como si fuéramos de allí, alimos de compras, pasamos el domingo en Central Park y sobre todo paseamos y paseamos por esa increíble ciudad. De día es una ciudad bonita, bueno más que bonita es impresionante y de noche… de noche es mágica, incluso a partir de una cierta hora (diez u once) puede llegar a ser tranquila, pero a las seis o siete de la mañana ya ha recuperado su ritmo habitual.
No podría explicar que fue lo que más me gustó de ella, porque me encantó todo si pudiera me iría a pasar un añito allí, sin pensarmelo. Pero si me quedo con algo son con las vistas del Empire State, sobre todo con las del primer año. Nos tocó una noche buenísima, casi se podría decir que tocábamos el cielo y luego con el airecillo que corre desde tan arriba, te sientes como en una nube. Son sensaciones que hay que vivirlas no dejes que te las cuenten.
Para despedirme solo puedo decir que sueño con volver, que es una ciudad que tiene algo especial que engancha y que cuando estas allí te sientes bien, realmente bien.images (1)

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China -.-

Después de un laaaargo viaje vía Moscú, llegamos a Hong Kong sin maleta, porque nuestros porteadores aéreos se las habían dejado en Moscú. Uno siempre piensa al facturarlas en el lugar de partida “¿llegarán?”, pues no, no siempre llegan, así que allí estaba yo, una muda limpia (la de emergencia), mi cámara y yo… y Xevi, mi compañero de viaje en peores circunstancias (él no tenía ni muda de recambio). Nos dirigimos al barrio de Koowlon en un bus nocturno (eran las 3 de la mañana), sin saber muy bien qué hacer así que nos dejamos guiar por Joan (un chaval catalán que vive actualemente en China) que iba en esa dirección. Pensando sobre el camino decidimos marcharnos inmediatamente de Hong Kong para poder dar una dirección donde nos enviaran nuestros enseres, sin tener que pasar dos días allí, queríamos reservar Hong Kong para el final del viaje.

Después de unas cuantas horas de espera cogimos un tren hacia Guangzhou y allí un bus hacia Yangshou, donde conocimos a un chico que nos llevó a la guesthouse de su amigo. Viajamos durante casi tres días sin parar, cosa que deja sin fuerzas ni ganas de nada al más feliz de los mortales. Ahora tocaba pelearse por teléfono con los del aeropuerto de Hong Kong para que nos enviaran nuestras maletas. Me costó dos días más, nervios, penas y rabietas conseguir que nos las enviaran al aeropuerto de Guilin, donde dos días después tuvimos que ir a buscarlas, estando de viaje casi nada funciona como debería.

La comunicación con los lugareños era muy, muy, muy difícil, cosa que empeoraba considerablemente cuando ésta debía ser telefónica… entre el cansancio, el mal humor y el calor (todavía no habíamos comenzado a aclimatarnos), mi fuerza física y mental estaba al límite. Esto añadido a una cuestión personal que rondaba en mi cabeza me hacía estar incómoda, con pocas ganas de estar allí y me creaba la sensación de haber llegado tarde, unos veinte años tarde para ver la china de verdad, la rural y comunista…

Yangshou, me pareció una ciudad demasiado turística, llena de tiendas de souvenirs, un buen lugar donde gastar dinero y no obtener nada de “sus gentes”, pero por otro lado está rodeada de unas montañas deliciosas de piedra caliza, como un sueño, el paisaje es realmente hermoso.

Hicimos un paseo en barquito en un entorno paradisíaco, algo bueno teníamos que hacer, ¿no? Además de nosotros había un grupo de adolescentes chinas, divertidísimas, que no dejaban pasar un instante sin inmortalizar, eso sí, siempre ellas de protagonistas en las instantáneas, con esos gestos de victoria y otras versiones expresados con las manos que tanto les gusta a los habitantes de aquella zona del planeta. El pueblo cercano al trozo del río Li por el que navegamos no era demasiado grande, la gente era más rural, sencilla y amable, aunque el contacto con ellos seguía resultando difícil.

Dejamos Yangshou para ir a Longsheng donde estuvimos un par de días. Longsheng es otra ciudad sin mucho encanto de por sí, un poco gris, indefinida como tantas otras ciudades en China. La gran atracción de la zona era una excursión de un día a Ping’an y sus alrededores. Allí están las típicas terrazas de arroz, el espinazo del diablo como le llaman.

El paseíto se prolongó durante 7 horas (3 de las cuales me las pasé intentando esquivar a las lugareñas, que con mucho empeño intentan venderte cualquier cosa y sacar unos yuans a cambio de que se suelten su larga melena y se peinen para ti y así hacerles fotos, una autentica PESADILLA, todavía retumba el “loooooooooong haaaaaaaaaair” en mi cabeza). El primer pueblo es Ping’an, un lugar muy pintoresco, con casitas de madera todas siguiendo la misma línea. Después llegamos a otra aldea, parecida a Ping’an pero en la que no había ni un solo turista, más tranquila y auténtica. Captábamos todo cuanto podíamos con nuestras cámaras (tanto mi compañero de viaje como yo somos fotógrafos y este viaje tenía una intención sobretodo fotográfica).

A pesar de lo interesante de lo visto hasta entonces yo no acababa de sentirme cómoda en aquel país.

Pasando los días China me empezaba a sonreír a medida que nos acercábamos y adentrábamos en la provincia del Yunnan, gracias a recorridos interminables de tren, el paisaje iba cambiando y yo empezaba a hacer una valoración mucho mas positiva de la hecha hasta ahora. En Yunnan buscábamos las tribus minoritarias, zonas más rurales y con menos influencia capitalista y ese aire de anclado en el pasado que tanto me fascina; la posibilidad de viajar en el espacio y en el tiempo.

En el tren conocemos a Montse y Andreu, una pareja de catalanes con los que coincidiremos los dos próximos días.

Dimos con nuestros huesos en Dali, que fue nuestra primera ciudad en esta provincia y que casi se convierte en nuestro refugio personal.

La arquitectura aquí es muy curiosa, casi todas las casas son parecidas y siguen una misma línea, con tejados arquedados, patios centrales y llenas de preciosos detalles.

Al llegar allí llovía, durante la típica búsqueda de una guesthouse a buen precio se nos acercó una señora de mediana edad, vestida a medias con el atuendo típico bai ofreciéndonos dormir en su casa a cambio de un poco de dinero, nosotros encantados la seguimos, pero la señora no nos llevaba a su casa, sinó a otra donde otra señora comerciaba marihuana!! La situación era de las surrealita, con lo que nos pegamos unas risas y salimos de allí emprendiendo de nuevo la búsqueda. A lo largo de los días estas señoras no paraban de acercársenos ofreciéndonos hierba de la risa, con lo que las bautizamos “mamá ganja”. Finalmente nos separamos para que uno se quede con las mochilas y encontramos la Sandalwood, un sitio donde nos tratan bastante bien y nos sentimos como en casa. Todo el edificio es de madera, con aire antiguo, muy tradicional y sencillo, el único problema es que a menudo no hay agua caliente… nada puede ser perfecto.

Al día siguiente rodeamos el lago Erhai Hu, que tiene 120 kilómetros de perímetro y está rodeado de pequeños pueblos, donde habita la minoría étnica bai que son de lo mas pintoresco (o al menos esa impresión tuve, era la primera que veíamos). Las señoras iban vestidas con su traje tradicional muy colorido y los señores con la muycomún en la China rural chaqueta azul de cuello mao y su gorrita a juego.

Encontramos un par de mercados que parecía del siglo pasado, donde la gente resultó amable y sonriente, y se prestaban a las fotos de mil amores (casi todos). Visitamos aldeas y templos, casas particulares para poder alimentar nuestra curiosidad hacia cómo vivían aquellas gentes, puertos de pescadores, arrozales… y nosotros venga hacer fotos a todo lo que se nos ponía por delante.

Al día siguiente hicimos una excursión a caballo por la montaña, para llegar a un templo que hay sobre una montaña en Dali, una vez allí paseo hasta la cascada.

Como en aquella zona hay más minorías étnicas, dedicamos otro día para visitar los pueblos de los alrededores, donde encontramos Yi, que son musulmanes, de nuevo las señoras son mucho más vistosas, con unos trajes precisos, consistentes en una camisa, un chaleco, pantalones, delantal y un gorro/pañuelo muy especial en el pelo, todo ello con unos bordados impresionantes que hacen ellas mismas. Allí nos invitaron en una casa a tomar té, donde además acaban disfrazándome con su atuendo, aquí nos marcamos otras risas.

La gastronomía china es muy especial, no tiene nada que ver con lo que comemos en los restaurantes chinos en España. A mí me resultaba un poco difícil puesto que soy alérgica al chile y allí casi todo es picante. En Dali encontramos la solución a nuestro problema, se llama dumplings y son una especie de empanadillas, hechas al vapor, rellenas de verdura o carne, realmente deliciosa, nos hicimos asiduos a ellas.

Aquí empecé a estar mucho más contenta, esa era la cara de China que yo esperaba ver cuando soñaba con este viaje. Además, como ya he dicho antes Dali se convirtió un poco en nuestro refugio, en un lugar donde nos encontrábamos como en casa, todo me era como muy cercano, conocimos a otra gente que viajaba por el país, Dali nos trató bien.Dejamos Dali y partimos hacia Shixan, un pueblito declarado patrimonio de la Unesco que queda un tanto perdido del mundo, con una arquitectura preciosa, unas gentes amables y un ambiente tranquilo y relajado, todo lo contrario a muchos lugares de China, donde hay muuuuuuuucha gente por todos lados. Por el camino paramos en un pueblo donde había piscinas de agua caliente natural, llovía, hacía frío y no apetecía demasiado meterse en el agua, pero fue increíble el contraste entre el calor que desprendía el agua, el frescor del ambiente y gotas de agua fría que nos caían, realmente reconfortante.

También visitamos un templo que hay en las montañas de Shibao, en el que hay figuras esculpidas en la misma roca, y curiosas formaciones rocosas que parecen de piel de elefante. Para llegar allí tuvimos que subir una larga caminata de escalones. Allí pudimos ver monos shibao.

Llegamos a Lijian, que es una ciudad con un centro antiguo que es como de mentira, pero de verdad. Precioso, muy pintoresco, pero con una gran pega… es súper turístico, y esta lleno de tiendas, bares para turistas, restaurantes…. Es una lástima que haya tanta gente y bullicio, principalmente turismo interior Chino, pero no veas como van… aprovechan para ponerse ciegos de alcohol. 

Tengo que admitir que en algunos momentos los chinos me resultaban ruidosos y un poco difíciles, aunque acabé tomándoles cariño (siempre me pasa cuando estoy lejos de casa.

Allí pudimos contemplar la gran estatua de Mao Tse Dong, y la gran devoción que los chinos sienten hacia su persona .Lijian tiene un parque precioso, el de la imagen que todos podéis imaginar al pensar en un parque chino, como elmonzón nos acompañaba y llovía a mares, nos refugiamos en un templo, con unos monjes que resultaron ser de lo más atípicos, y que me cuidaron especialmente. El parque también alberga una muestra y una escuela de la cultura ancestral dongba.Puesto que Lijian resultó un poco demasiado estresante para mi cuerpo y cabecita, decidimos volver a Dali. Al llegar allí los chicos del Sandalwoodk, la guesthouse donde dormimos la primera vez, nos recibieron con grandes sonrisas, fue un gran alivio después del estrés de Lijian, un poco como esa sensación de llegar a casa. Tiene algunos localitos de aire tipo alternativo, ese toque tan lejos de casa me encantó, así que hasta salimos de noche a tomar unas copas. Merecido descanso.Alquilamos unas bicis y nos recorrimos los alrededores de Dali, y las cercanías del lago fue mágico; la gente fuera de los puntos mas turísticos es mucho mas calida y sonriente, como mucho mas relajados. Nos metimos en algunos templos donde había ancianos y ancianas bai…. fue sido delicioso, nos invitaban a helados, té, y algunas cosas que ni siquiera soy capaz de describir…. muy divertido. Nos acogieron realmente bien. También hicimos un pequeño viajecito en barca por el lago Erhai Hu, con un pescador simpatiquísimo, que después nos invitó a ir a su casa, conocimos a su familia, nos invitaron a tomar el té, a comer (que siempre tenía que rechazar a causa de mi alergia al picante) y nos pegamos unas risas al ver como nos observaban, porque para conversaciones no daba la cosa…

Ya que estábamos en un país con gran tradición con la medicina alternativa y terapias naturales, aprovechamos para hacernos un masaje…. uuuuuffffffff uno de los mejores de mi vida en serio, casi me mata pero nos dejó nuevos….que manos los chinos, que además en este caso eran sordomudos.

El viaje de vuelta a Hong Kong se alargó un día más de la cuenta (por si dos días ya no fueran suficientes) por culpa de la disponibilidad de los trenes, no tuvimos en cuenta que muchos chinos del país también viajan (y como son tantos…jajajaja), así que tuvimos que hacer una parada de un día en Kunming. 

Aprovechamos el día para ver la ciudad, no dio tiempo más que a visitar un templo y un paseo general, ya que la lluvia nos acompañó todo el día. El viaje fue muy largo.

Llegamos Hong Kong casi de noche, con 24 horas de disponibilidad, así que nos limitamos a patear un poco sus laberínticas calles, ver el skyline de noche (es impresionante como algo hecho por el hombre puede impresionar casi más que la naturaleza misma…. es realmente increíble, todo ese amasijo de rascacielos, elegantemente iluminados, enorme…. te deja unos instantes sin respiración, en serio). Hong Kong me pareció una ciudad hormiguero,
ambién es la primera ciudad de estas características que visito, con bloques taaaan altos. Al día siguiente un poco más de ciudad, por el puerto, y el barrio de Kowloon, con sus miles de carteles publicitarios luminosos y ya… el tiempo y el viaje se acabó.